· por Juan Ramírez
Media Maratón de Chiclana: mi vuelta a las carreras de larga distancia
El domingo corrí la Media Maratón de Chiclana. Fue mi vuelta a las carreras de larga distancia, después de dos años sin correr más de un 10K.
El recorrido de la Media Maratón de Chiclana es bastante llano y pasa cerca de la costa, aunque no atraviesa demasiado el centro de Chiclana. Aun así, para mí tenía algo especial: era una forma de volver a probarme con calma, con respeto por mi cuerpo y sin olvidar todo lo que ha cambiado desde mis cirugías.
Aunque en 2024 ya había corrido una media maratón, esta vez me preocupaba un poco más la distancia. No había entrenado tanto y preferí salir con prudencia para poder mantener el ritmo con el paso de los kilómetros.
Finalmente terminé en torno a las dos horas: 1:57:20 según mi GPS y algo más según el cronometraje oficial. No estoy en la misma forma que en 2024, pero esta carrera también cuenta por otra cosa: por seguir estando ahí.
Premio Viamed Superación
Además, recibí el premio especial Viamed Superación, un certamen de escritura sobre historias personales de resiliencia y superación relacionadas con correr. Esta fue la historia que envié:
Soy corredor desde que tenía veintipocos años. Corrí varias veces carreras en Chiclana, y también en Madrid, donde, por cuestiones laborales, estuve viviendo varios años. Posteriormente, durante el tiempo en el que estuve viviendo en Ronda también seguí corriendo Tenía buenas marcas para ser un atleta popular: 17:46 en 5k, 36:59 en 10k, 1h21m en media maratón y 2h55m en maratón. En febrero de 2020, con 36 años, fui diagnosticado de un tumor cerebral, por el que me operaron tres veces ese año: el 10 de marzo, el 6 de abril y el 15 de mayo. Tengo dos válvulas en el cerebro que lo comunican con mi abdomen, para poder drenar el líquido sobrante de mi cabeza, y es por eso que tengo que tener cierta precaución con los esfuerzos. Aunque este proceso también me provocó una hemiparesia izquierda, mi historial como corredor fue una de las cosas que permitió que mi recuperación a nivel físico fuera muy rápida. Conservo algunas secuelas cognitivas, de esas “invisibles”: de memoria y planificación, sobre todo. Pero, a pesar de mi amnesia, mi cuerpo aún recuerda cómo correr. Ya en 2023 volví a participar en varias carreras del circuito local de Chiclana, aunque a nivel recreativo, y sin la pretensión de alcanzar las marcas de otros tiempos. En 2024 me reconocieron una incapacidad permanente total y en 2025 una discapacidad del 49%, tanto física como psíquica. Sigo corriendo porque me ayuda a sentirme vivo; a sentir que sigo pudiendo moverme y, en definitiva, porque cada dorsal que me pongo me recuerda quién soy… y que aún hay metas que me quedan por alcanzar.