Juan Ramírez JUAN RAMÍREZ

· por Juan Ramírez

Secuelas físicas de una cirugía cerebral (II)

Nota: Este post ha sido trasladado desde mi antiguo blog personal de Wordpress, que ya no espero actualizar.

Antes de ser hospitalizado, solía entrenar corriendo tres o cuatro veces por semana, dependiendo de varios factores. También me gustaba participar en carreras cada dos o tres semanas. Corrí algunas maratones y medias maratones (aunque prefería carreras más cortas porque me gustaba más correr rápido que correr largo). Normalmente, solía planificar mis propios entrenamientos, aunque en los últimos años preferí delegar en IA o entrenadores humanos.

Por ejemplo, el día antes de la resonancia donde apareció el tumor, mi mujer estaba de guardia en el hospital y yo tenía mucho tiempo solo (era domingo), así que hice un entrenamiento de 17km por los caminos de Ronda (17km era una distancia considerable comparada con el resto de mis entrenos). Lo hice bastante rápido (4:40 min/km), teniendo en cuenta que Ronda no es precisamente un sitio llano, así que correr por Ronda no suele ser fácil.

Como dije en el post anterior, tengo dos válvulas de derivación que eliminan el exceso de líquido de mi cabeza y lo llevan al peritoneo, en el abdomen, para ser expulsado con la orina. La consecuencia es que un aumento de presión en mi abdomen puede implicar también más presión en mi cerebro.

Como consecuencia, después de las cirugías tenía que ser cauto al planificar mis entrenamientos, así que decidí hablar con mi amigo Raúl, entrenador y también corredor, y pedirle que planificara mis entrenamientos teniendo en cuenta mis nuevas limitaciones físicas. En estos casos creo que es mejor la monitorización humana de los planes de entrenamiento en estos casos, porque, aunque la IA funciona bien para el caso general, no tiene en cuenta este tipo de cuestiones más específicas.

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